Contaré la historia de como la Guardia Civil me atrapó hackeando a un vecino en el campo cuando tenía 15 años.

En contexto, yo vivía en un campo rural a las afueras de un pueblo que estaba a 1h a pie por caminos de carretera sin arcenes, por lo que ir al pueblo y más siendo chico, no era una opción. Mi padre además era transportista de camiones que durante gran parte de mi infancia eran de larga distancia, por lo que había semanas que no volvía, y nadie más podía llevarnos, ya que mi madre no conducía y tampoco estaba el único coche que se llevaba mi padre a trabajar. Total, que eramos 3 hermanos atrapados en un campo sin internet, así que pasabamos tardes de ver anime en canalsur andalucía, y jugar a diferentes juegos en la consola, el pc, o en la calle.

Como cuento en “autodidacta”, a mí me picaba la curiosidad por el hacking, pero solo podía acceder a descargarme contenido algunos fines de semana que podía ir al piso de mi primo en la ciudad, donde tenía internet. Por lo que un finde, se me ocurrió descargarme todas las herramientas necesarias para “hackear” una contraseña wifi, con la esperanza de encontrar algún vecino en el campo que tuviese una clave vulnerable y así poder tener un sitio al que poder ir entre semana a mirar cosas por internet.

Entonces, un día de verano a treintaytantos grados, cargado con un Live CD con Wifislax, conocimientos de comandos sobre Aircrack-ng, mi portátil Toshiba Satellite chungo que le dieron por 100 euros a mi hermano en el primer curso de la universidad de Sevilla, y que gracias a dios me dio a mí; una mochila que me quedaba cómicamente enorme que venía con el portátil; y una pequeña silla plegable de playa medio rota, que me cabía entre la espalda y la mochila; me dirigí a mi aventura en busca del wifi perdido.

El alcance que tiene la tarjeta de red de este portátil, pues no es muy grande que digamos. Os podéis imaginar el cuadro: un chaval de 15, con una mochila enorme, una silla de playa, y que va con un portátil abierto buscando puntos de acceso wifi por caminos rurales alrededor de casas de campo, para nada sospechoso. No obstante, tirando de sentido común, me acerqué a las casas más grandes y chalets, ya que debían ser los únicos que podían permitirse pagar por un internet satelital. Y así fue, un jubilado ex-banquero del Santander tenía una de las casas más grandes, y un punto wifi con clave WPA-1, sabida de ser vulnerable a ataques de sniffing de los paquetes del tráfico de red.

En fin, que busco un sitio para ponerme ahí con mi portátil que no sea muy escamado, y veo un hueco en la cuneta de enfrente a la casa, rodeada por cañas de bastante altura. Ahí mismo me asenté con mi silla de playa en la cuneta, eché la mochila a un lado, y saqué mi portátil dispuesto a hackear. Mientras capturaba paquetes de red, y lanzaba comandos de aircrack-ng, pasaban algunos coches de vez en cuando, pero como pasaban con cierta velocidad, y yo estaba rodeado de cañas, no se fijaban. Con la mala suerte de que en una de esas, pasó un coche de la Guardia Civil. Vi que el piloto pasó sin más, pero el copiloto giró la cabeza y me vió durante un microsegundo antes de perderme entre las cañas. El coche parece que siguió durante unos segundos, pero al rato lo escuché pararse, meter la marcha atrás y empezar a sonar el “wiiii” del coche dirigiéndose a donde estaba.

“-Mierda”, dije. Enseguida empecé a pensar qué hacer nervioso. Rápidamente, cerré el portátil de una, lo guardé en la mochila, la eché a un lado, y se me ocurrió disimular desatándome los cordones y poniéndome a atarlos de nuevo, como si no fuera la cosa conmigo, como si el guardia y yo no nos hubieramos cruzado miradas. Se acerca el coche, me señala el copiloto, para, salen los agentes, y me dicen: “-Chico ¿qué estás haciendo ahí?“. Jaja salu2, buena pregunta, a ver qué se me ocurre ahora.

“-Nada señor, me ato los cordones”, sudando como un pollo. ”-¿Y que haces sentado en una silla de playa?“. “-Es que me la llevo en mis paseos para sentarme a la sombra un poco, que hace mucho calor”, puf lo primero que pensé. ”-¿Y también te llevas una mochila a tus paseos?“. “-Sí es que llevo la merienda”. Ya el Guardia Civil escamado, me dice: ”-¿puedes enseñarnos el interior de la mochila?“. Se la enseño y ven el portátil, claro. ”-¿qué hace un chaval como tú dando un paseo con un portátil?”, acto seguido “¿qué, estás cogiéndole internet a un vecino no?”, ahí le ví que no sabía que estaba hackeando, que pensaba que solo cogía alguna clave libre sin más, y entonces me alivié porque desde esa perspectiva no parecía un asunto grave, así que hice la clásica de tirar pa’lante como asintiendo y medio arrepentido. Y dije algo que todavía me da verguenza contar, porque es que es la típica tontería que puede soltar un chaval nervioso: “-Bueno pero que no soy ningún terrorista de esos de eta”, ahí ya se rieron los Guardias Civiles y me dijeron que me fuera a casa. Y yo para mis adentros, “mañana mismo estoy aquí otra vez”.

Me busqué un sitio apartado de la carretera principal, y ahí pasé muchas tardes. Algunos vecinos me vieron, pero no parecía molestarles. Era lo que había. Con esa conexión chunga, puedo resumir mis hitos más memorables en descargarme la wikipedia en español entera en un .zip, que por aquel momento no ocupaba más de 10gb. La necesitaba para hacer trabajos de clase, y la Encarta empezaba a quedarse anticuada. También descargué varios juegos, y pude jugar un tiempo al Ragnarok Online. También me conectaba al tuenti para ver qué hacían mis amigos. Por último, descargué todas las revistas de “Hack x Crack” que pude para seguir aprendiendo de hacking, las disfruté muchísimo, y me sirvieron para conseguir posteriormente un puesto en IT dentro de Genera Games, pero esa es otra historia.